Para ser uno de mis grupos favoritos, era injusto no haberlos escuchado en vivo, así que sus 20 años de vida fue el pretexto justo para verlos. El concierto se programó a las 9 de la noche en la Arena Chente Fernández jeje, pero fue hasta las 9 y media cuando todo comenzó, por las rampas de acceso la gente seguía entrando fiel al estilo tapatío de llegar tarde y que y que, después las luces se apagaron, todos gritamos y llegó el clásico olor a mota cuidadosamente sincronizado con la falta de luz. Después todo fue coser y cantar, sobre todo lo segundo, Cafe Tacvba tocó por casi tres horas, en su mayoría canciones que todos los presentes conocían, un par de veces en el recital ofrecieron canciones más para melómanos que para público en general, lo que fue aprovechado por la gente para ir al baño o por chelas o las dos cosas en el orden que querían pero sin hacerlo al mismo tiempo. Resaltaría ante todo la calidad de músicos que son los tacvbos, la técnica que los separa de otras bandas de "culto" que no tienen la comprensión musical de estos cuatro vecinos de Ciudad Satélite. Después la energía en el escenario también es de destacar, todo perfectamente acompañado con una iluminación que sin ser la más cara que he visto, si es una de las más acertadas. Todo esto aderezado con miles de personas cantando, aventando cerveza al aire y bailando con deficiencias psicomotrices inversamente proporcionales a sus ánimos. En conclusión, entra en mi top 10 de conciertos.
jueves 18 de junio de 2009
Tacvuba en concierto
Para ser uno de mis grupos favoritos, era injusto no haberlos escuchado en vivo, así que sus 20 años de vida fue el pretexto justo para verlos. El concierto se programó a las 9 de la noche en la Arena Chente Fernández jeje, pero fue hasta las 9 y media cuando todo comenzó, por las rampas de acceso la gente seguía entrando fiel al estilo tapatío de llegar tarde y que y que, después las luces se apagaron, todos gritamos y llegó el clásico olor a mota cuidadosamente sincronizado con la falta de luz. Después todo fue coser y cantar, sobre todo lo segundo, Cafe Tacvba tocó por casi tres horas, en su mayoría canciones que todos los presentes conocían, un par de veces en el recital ofrecieron canciones más para melómanos que para público en general, lo que fue aprovechado por la gente para ir al baño o por chelas o las dos cosas en el orden que querían pero sin hacerlo al mismo tiempo. Resaltaría ante todo la calidad de músicos que son los tacvbos, la técnica que los separa de otras bandas de "culto" que no tienen la comprensión musical de estos cuatro vecinos de Ciudad Satélite. Después la energía en el escenario también es de destacar, todo perfectamente acompañado con una iluminación que sin ser la más cara que he visto, si es una de las más acertadas. Todo esto aderezado con miles de personas cantando, aventando cerveza al aire y bailando con deficiencias psicomotrices inversamente proporcionales a sus ánimos. En conclusión, entra en mi top 10 de conciertos.
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